Los educadores son conscientes de que, hoy en día, para enseñar eficazmente a los niños, lo mejor es adoptar un enfoque "integral", que tenga en cuenta la seguridad, el compromiso y la salud de los jóvenes. Otra cosa que todo el mundo sabe en las escuelas es que no podemos aplicar un enfoque integral sin profesionales de apoyo a la educación.
Entonces, ¿por qué no los tratamos mejor?
Los ESP satisfacen muchas de las necesidades de salud, seguridad, nutrición, tecnología, higiene, transporte y otras de nuestros alumnos, haciendo posible un aprendizaje óptimo. Tienen un valor incalculable en nuestras escuelas públicas, y esto es sólo algo de lo que sabemos sobre ellos, recopilado por la Asociación Nacional de Educación:
- Los ESP representan casi la mitad de los más de 3 millones de miembros de NEA y prestan sus servicios en nueve "familias profesionales": servicios administrativos, servicios de custodia y mantenimiento, servicios de alimentación, servicios sanitarios y estudiantiles, paraeducadores, servicios de seguridad, oficios especializados, servicios técnicos y servicios de transporte.
- Están comprometidos con los alumnos: Al 62% se le asignan actividades relacionadas con alumnos de educación especial; el 76% participa en la seguridad escolar; y el 63% ha gastado dinero de su propio bolsillo para comprar alimentos o material escolar para los alumnos.
- Tienen experiencia y formación: Por término medio, los ESP llevan 13 años en su campo; el 65% afirma que se quedará hasta la jubilación; y más de la mitad tiene un título universitario de grado medio o superior.
- Se implican en su comunidad escolar: Dos tercios de los ESP viven en las comunidades donde trabajan y muchos participan como voluntarios en actos y organizaciones comunitarias; y el 64% se ofrece voluntario en actividades que benefician a los niños y a las escuelas, como leer libros a los alumnos o ejercer presión política.
- El 84% de los ESP trabaja a tiempo completo (aunque el 65% cobra por horas), el 43% trabaja en centros de enseñanza primaria y el 49% como paraeducadores.
Aunque las contribuciones de los ESP son asombrosas e indispensables, su valor no se refleja en sus nóminas ni en otros ámbitos. No es justo. Esto es lo que merecen los ESP:
- Mejores salarios: Más de dos tercios (68%) de los ESP afirman que no ganan un salario digno y el 51% señalan que tienen problemas para pagar la comida.
- Mejor desarrollo profesional: Sólo el 23% afirma estar satisfecho con las oportunidades de formación y crecimiento que recibe; el 77% no lo está.
- Dotación de personal adecuada: A una gran mayoría de los PAS (76%) se les pide que realicen tareas ajenas a su puesto de trabajo.
- Más respeto e inclusión: Sólo el 33% de los ESP están muy satisfechos con el respeto que reciben en el trabajo.