Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar sobre los estudiantes de inglés como segundo idioma
21 de septiembre de 2023
21 de septiembre de 2023
Por Fabiana Parker
En nuestro mundo en constante evolución, también tiene que cambiar otra cosa: la forma en que pensamos sobre algunos de nuestros alumnos. Basta con mirar a nuestro alrededor para comprobar que las aulas de nuestras escuelas públicas se están transformando en espacios diversos, donde la riqueza cultural se ha convertido en la norma. En este panorama cambiante, muchos de nosotros hemos pensado en los alumnos de inglés como segunda lengua (ESL) como obstáculos que debemos superar, como jóvenes a los que debemos encontrar formas de remediar.
Creo que debemos cambiar de paradigma en ese tipo de pensamiento. Debemos ver más a estos estudiantes por la excepcional gama de habilidades, experiencias y perspectivas que aportan a nuestras escuelas, y acogerlos como los activos inestimables que realmente son. Este cambio no sólo fomentaría la integración, sino que mejoraría el entorno de aprendizaje de todos los alumnos.
Como profesora de ESL, he sido testigo del poder de este cambio de perspectiva. He visto cómo mis alumnos contribuían significativamente a las aulas y a las comunidades escolares compartiendo sus antecedentes culturales y sus perspectivas. Sólo por estar allí, exponen a los estudiantes nativos de habla inglesa a diferentes costumbres, tradiciones y problemas globales, fomentando la sensibilidad cultural, la empatía y el aprecio por la diversidad.
Hace un par de años, tuve el privilegio de presenciar cómo una de mis alumnas de ESL compartía sus historias sobre la celebración de Diwali, el festival hindú de las luces, en su país de origen. A través de sus vívidas descripciones y explicaciones, proporcionó una visión auténtica y atractiva de la cultura india. Sus narraciones ayudaron a sus compañeros a comprender y apreciar el rico tapiz de tradiciones que existe en todo el mundo. Además, durante las clases de estudios sociales, se convirtió en un valioso recurso para explorar temas globales. Su perspectiva única sobre la conservación del medio ambiente, influida por los esfuerzos de su comunidad en su país de origen, amplió la conciencia de sus compañeros sobre la interconexión de estos retos. Al promover el intercambio cultural, los estudiantes de ESL se convierten en catalizadores para formar ciudadanos globales equipados con las habilidades necesarias para navegar por un mundo interconectado.
Los estudiantes de ESL también pueden compartir su conjunto único de habilidades lingüísticas y comunicativas. A menudo bilingües o multilingües, pueden servir de modelos lingüísticos, ayudando a sus compañeros a aprender nuevas palabras y frases, al tiempo que proporcionan ejemplos auténticos de diversos estilos de comunicación. Por ejemplo, durante una actividad de grupo centrada en la ampliación de vocabulario, una de mis estudiantes de ESL tomó la iniciativa de compartir sus conocimientos de vocabulario español relacionado con el tema. Explicó los equivalentes en español de ciertas palabras y ofreció ejemplos de su uso en diferentes contextos. Introdujo modismos y expresiones de uso común en las culturas hispanohablantes, ampliando la conciencia de sus compañeros sobre los matices lingüísticos. Este método de aprendizaje colaborativo no sólo favorece el desarrollo lingüístico, sino que también fomenta el respeto mutuo y la cooperación entre los alumnos.
Numerosas investigaciones demuestran que el bilingüismo o el multilingüismo ofrecen numerosas ventajas cognitivas. Los estudiantes de inglés como segundo idioma suelen mostrar una mayor capacidad para resolver problemas, una mayor creatividad y mejores habilidades de pensamiento crítico. El reconocimiento de estas capacidades cognitivas cambia el enfoque de la remediación a la potenciación, lo que permite a los estudiantes de ESL prosperar académicamente. Muchos de mis alumnos han incorporado elementos de su lengua materna y de su entorno cultural en sus obras de arte, infundiendo a su trabajo un sentido de autenticidad y diversidad. Esto ayuda a inspirar a los compañeros de clase a pensar con originalidad y explorar su propio potencial artístico, además de apoyar un entorno que valora la expresión individual y la diversidad cultural.
Considerar a los estudiantes de ESL como un activo significa desarrollar la competencia cultural en nuestras aulas, incluida la capacidad de comunicarse de forma eficaz y respetuosa con personas de diversos orígenes. Este conjunto de habilidades es cada vez más crucial en nuestro mundo globalizado, donde la colaboración intercultural es la norma. Contar con estudiantes de ESL en las aulas ayuda a preparar a todos para un futuro que exigirá comprensión cultural y adaptabilidad.
Los estudiantes de ESL también aportan sus historias: experiencias de vida en distintos países, de enfrentarse a sistemas educativos diferentes y a retos únicos. Compartir historias es una forma excelente de aprender y ampliar perspectivas. Comprender puntos de vista diferentes fomenta la empatía y la compasión, y ayuda a los estudiantes a desarrollar un sentido de responsabilidad social. Durante un debate sobre ubicaciones geográficas, una de mis alumnas compartió con entusiasmo sus experiencias de participación en ceremonias tradicionales y de adaptación a nuevas normas culturales. Sus vívidas descripciones y anécdotas personales transportaron a sus compañeros a lugares en los que nunca habían estado y los expusieron a costumbres y tradiciones que quizá no hubieran conocido de no ser por su presencia en nuestra clase.
Considerar a los alumnos de inglés como segunda lengua como activos anima a pasar de un enfoque centrado en el profesor a otro centrado en el alumno. Los profesores se convierten en facilitadores del aprendizaje y los estudiantes asumen un papel más activo en su trayectoria educativa. Al crear oportunidades para que los estudiantes de ESL compartan sus conocimientos, habilidades y experiencias, florecen el aprendizaje y el crecimiento mutuos. Esto capacita a los estudiantes de ESL, aumenta su confianza y les proporciona un sentido de pertenencia a su (quizás) nueva comunidad educativa.
Los jóvenes de tierras lejanas o culturas diferentes no son obstáculos en nuestras aulas: son activos valiosos y deben celebrarse como tales. Al hacerlo, demostramos que valoramos la diversidad cultural, la competencia intercultural, la empatía y la conciencia global. Y ayudamos a todos nuestros alumnos a prosperar.
Parker, miembro de la Asociación de Educación de la Ciudad de Manassas y Profesora del Año 2023 de Virginia, enseña a alumnos de inglés como segunda lengua en el instituto Osbourn.
El salario medio de los profesores de las escuelas públicas de Virginia en 2023-24 fue de 65.830 dólares. Es decir, 4.260 dólares por debajo de la media nacional de 70.090 dólares.
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